En el corazón del barrio Petecuy, nuestro equipo de voluntarios llevó a cabo una actividad llena de alegría y empatía. Durante la jornada, compartimos con los niños del sector a través de juegos, dinámicas, cantos y momentos de recreación diseñados para fortalecer la unión comunitaria.
Además, se realizó una entrega de regalos y detalles que los pequeños recibieron con gran emoción. Más allá de los obsequios, esta jornada buscó sembrar esperanza y mostrar que la solidaridad sigue siendo una fuerza capaz de transformar realidades.


Desde las primeras horas de la mañana, los voluntarios de INCOMAR llegaron al barrio con sonrisas, música, regalos y muchas ganas de compartir. La comunidad nos recibió con brazos abiertos y el entusiasmo de los niños llenó el ambiente de vida y color.
Durante la jornada realizamos actividades recreativas, dinámicas grupales y espacios de diálogo, donde los pequeños pudieron expresarse libremente y sentirse escuchados. Más allá de los obsequios, esta actividad se centró en acompañar, abrazar y brindar atención real a cada niño, recordándoles que no están solos y que hay personas que creen en su futuro.
Esta jornada en Petecuy reafirmó el compromiso de la Fundación INCOMAR con las comunidades más vulnerables de Cali. Cada actividad es una oportunidad para sembrar esperanza donde parece faltar, para acompañar donde la soledad pesa, y para recordar que la niñez merece alegría, seguridad y oportunidades.
Seguiremos llevando nuestra misión a más barrios, construyendo redes de apoyo y generando espacios donde los niños puedan volver a sentirse simplemente eso: niños, libres y felices.